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El
explosivo crecimiento de la demanda por energía
eléctrica impuso la creación de una nueva agencia
gubernamental independiente del Departamento de lo
Interior. Esta debería contar con la suficiente libertad
y flexibilidad para proveer el financiamiento necesario
para expandir el sistema de generación y las líneas
eléctricas. Es así como surge la primera corporación
pública de Puerto Rico, LA AUTORIDAD DE LAS
FUENTES FLUVIALES, creada en virtud de la Ley
Número 83 del 2 de mayo de 1941.
En el 1945, al concluir la
guerra, la Autoridad de las Fuentes Fluviales
compró la Puerto Rico Railway Light and Power Company y
la Mayagüez Light Power and Ice Company. Esto se logró
con parte del producto de la primera emisión de bonos de
renta pública hecha por esta corporación, bajo la
visionaria dirección de Don Antonio
Lucchetti. De esta forma quedaron integrados en una
sola compañía los principales sistemas de electricidad
que operaban en la Isla.
El
Sea Power fue
una central flotante de 30,000 kilovatios, adquirida en
el 1946 para solucionar el problema de la deficiencia en
generación surgido como consecuencia del reclamo cada
vez mayor por energía eléctrica. Para esa época era
evidente que la explotación de nuestros recursos
hidroeléctricos habían llegado a su máxima capacidad.
El
Sea Power fue
instalado desde el muelle en Puerto Nuevo hasta la
entonces subestación de Monacillos a través de una de
las primeras líneas de 115,000 voltios construidas.
En el 1946 se inició la
construcción de la torre de Monacillos. Estas
facilidades originalmente utilizadas como oficinas de
los operadores del sistema, contaba además, con una
subestación de 30,000 kilovatios. Paulatinamente estas
instalaciones se han convertido en el cerebro de nuestro
sistema eléctrico. Desde aquí y a través de un
sofisticado sistema computadorizado, se monitorea y se
controla tanto la producción como la distribución de la
energía eléctrica en toda la Isla.
A mediados de la década
del cuarenta, sólo un 12% de nuestra población rural
tenía electricidad. Para corregir esta situación la
Autoridad inició en el año 1946-47 un programa
vigoroso de electrificación rural con fondos asignados
por la Legislatura y de la propia Agencia.
A partir del 1952 la
Autoridad firmó un contrato con la Administración de
Electrificación Rural de los Estados Unidos para obtener
un préstamo que le permitiera seguir llevando la energía
eléctrica a nuestros campos. Un elemento fundamental
para acelerar la construcción de líneas de electricidad
en la ruralía fue la utilización de helicópteros, idea
innovadora que debemos al Ing. Julio Oms.
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